Cuando se trata de decorar con antigüedades, los elementos se unifican en el pasado, es por esto que no es necesario organizarlas por geografía o período de tiempo, tú defines tus propias reglas.
No importa si vas a utilizar piezas que tu familia ha conservado por años, o si vas a una tienda o visitas mercados de pulgas; siempre se puede conseguir un accesorio que resulte atractivo y combine bien con nuestra decoración.

Al elegir antigüedades, tomar las siguientes consideraciones:
Mantenerse enfocado: Hay que concentrar los objetos en áreas que representen como un punto focal especial. Es decir, evitando exagerar y crear desorden. Se puede utilizar, por ejemplo: un espejo más grande que el promedio, una mesa de café, una pintura, etc. La idea es utilizar esta pieza central para seleccionar el resto de accesorios a su alrededor.
Mantenerlos cerca: Es decir, tenerlos a la vista, para que cualquier visita pueda verlos y sea tema de conversación.
Mezcla de antiguo y moderno: Hay piezas antiguas que fácilmente combinan con elementos decorativos actuales. Hay que buscar no recargar su presencia.
Recrear una época: Hacer esto a través de la decoración puede ser visualmente estimulante, así como un gran desafío. Se necesitan algunos elementos, mayor conocimiento y seguramente más dinero. Es todo un arte.
Alternar la decoración: Esto aplica en especial para las vajillas, juegos de tazas antiguas o piezas similares. Se pueden alternar a lo largo del tiempo y así dar sensación nueva en la decoración.
Mantenerlo mínimo: Si los elementos son pesados o voluminosos, deberían tener su espacio propio. Si no, se pueden combinar bien al apegarse a los elementos básicos como un espejo o sobre una mesa, colgados en la pared, etc. Dejando siempre un poco de espacio libre en la habitación.

Finalmente, como ya lo sabemos, todo va a depender de tus gustos y posibilidades, pero de todas maneras hay que recordar también que no podemos dejar de lado la simetría y que hay que elegir los accesorios de tal manera que combinen con los colores de la habitación a decorar. Esos son puntos básicos que no pueden ser dejados de lado.
